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Full text of "Caras y caretas n37 29 3 1891"

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■yí'MKS 


DOCTOR EDUARDO BR1TO DEL PINO 


MONraiDEOíDEPARTAHENÍOS ^ " 

Un mes $ 

Seis meses w 

Un año " 9 .°° 

EXTERIOR 

¿os mismos preciasen moneda equtoa* 
¿ente.con ¿¡aumento de/ franqueo. 
Tijera rénientí 30 centesimos i IJúmitd Jasado Wmmm 
'DEVENIA EN LAS PRINCIPALES LIBRERIAS- 

-SFPVBLJCA los t?QWtK gos_^__ 

OFICINA: Calle Rio Negro 250 

MONTEVIDE O _ _j 


De Jauja este país tendría el nombre, 
y gobiernos non plus los nuestros fueran 
si todos los políticos valieran 
una mitad de lo que vale este hombre. 


1MP. LIT. LA RAZON, CALLE CERRO N, 


© Biblioteca Nacional de España 


























294 


CARAS Y CARETAS 


SUHiUUÓ 


Tsxto—«Z& g~Za£» Eustaquio PeUlcer—«Declaración 
interesante* por Alfredo Varal—«Semana Santa» 
por AI. M,—«Pitra Ellas» por Mad&me PoUbsoH— 
«lAyl* por E. del VsU—-«Sin comer» por Doctor 
Ornar Zlg—«jEl campo!» por E, Sierra—«Pura 
fama h i a» por López de Arrojo- -«Buen remedio* 
por Manuel 8. Ardura.™-«Medudcncias»-Corroa 
pendencia particular»- - Espectáculos—Avíaos 
Grasados—D octor Eduardo BrJtci del Pino—La Olia 
Policial—Y vari os t intercalados en el texto y 
avisos, por Schíitz, 




¡Ea, caballeros! sacudamos el yugo del 
potage y demás purgantes espirituales! Las 
campanas con su alegre repiqueteo nos anun¬ 
cian que ha terminado el plazo concedido por 
i a Iglesia pava purificar e! alma de todo pe¬ 
cado. El que en cinco dias de vigilia forzosa 
y treinta y cinco de vigilia voluntaria no 
haya podido lavar sus culpas, bien puede 
decir que tiene la' conciencia mas sucia que 
un acta electoral de las que se han visto últi¬ 
mamente. 

Ahora ¡á pecar de nuevo hasta el año que 
viene, en que podamos recobrar otra vez el 
olor de santidad con un poco de contrición 
y algunos platos de legumbres amenizadas 
con pescado! 

Jesucristo sufrió por nosotros el contacto 
de una corona de espinas en la cabeza y 
nada mas justo que corresponder á ese sa¬ 
crificio llenando de espinas nuestro estómago 
con bacalao, pejenejes, bagres y otras zarzas 
trasatlánticas . 

¡Y quiera el Cielo que nunca r 
porque al paso que vamos es posible 
aun de vigilia podamos comer! 

Hemos visitado ios templos, envueltos en la 
muchedumbre pecaminosa, y nos hemos con¬ 
vencido de que el sér humano, en este lado 
del Piafa, es incorregible. Las mismas caras 
que en años anteriores vimos implorar per¬ 
dón (aparentemente al menos) ante la efigie 
del Redentor crucificado, estaban este año 
haciendo lo mismo. ¿No prueba esto hasta la 
evidencia que reinciden en el pecado con pre¬ 
meditación y ensañamiento? 

Por lo que hacen todos los años nuestros 
gobernantes, puede deducirse la sinceridad 
de arrepentimiento con que los pecadores 
acuden a la Casa de Dios en dias de Semana 
Santa. 

Mucho «Señor pequé», mucho ¡¿Prometo 
no ofenderte mas», mucho "Mea culpa» y al 
dia siguiente, si viene á mano, le sueltan al 
pueblo una ley de impuestos ó un nombra¬ 


miento de Jefes Políticos que le parten por el 
eje, poniendo á los arrepentidos al borde de la 
caldera de Pedro Botero, 

Si fuera posible penetrar en el pensamiento 
de todos los hombres públicos (y pecadores 
privados) que acuden á los templos en los dias 
santos iqué actos de contrición se verían! 

Creemos adivinar muchos de los que se 
habrán hecho en esta semana Santa: 

“Héteme aquí, oh Salvador de los hombres, 
reducido á la humilde categoría de católico 
sin caitera. Yo he sido Ministro de Hacien¬ 
da y como tal podéis calcular, Divino Señor, 
lo que habré ofendido á Vos y al p¿xís. 

Desde ía mac¿ina financiera hasta el indi¬ 
ferentismo mas glacial pava con la opinión 
pública, he esgrimido toda clase de armas 
pecadoras contra Vos y contra todo el que 
en esta tierra se ha estado encomendando á 
Vos como única salvación posible. 

Yo, Dios mío, he dejado el tasajo y las la¬ 
nas en disposición de que nadie los disfrute 
fuera del territorio, y el tabaco y los fósforos 
como para que los fumadores reduzcan su 
vicio á chuparse el índice y á encender con 
él ó con otro dedo la vela para acostarse. 

Yo, Señor, en mi desinterés por conquis¬ 
tar lauros de hacendista, unido á las escasas 
luces con que dotasteis el farol de mi inte¬ 
ligencia, estuve ignorando que Baríng tenia 
cincuenta mil libi as esterlinas en el Haber de 
la cuenta de la nación, ocasionándola sacri¬ 
ficios para el pago de intereses del último 
trimestre, que no hubiera sufrido á saber 
que con doscientos cincuenta mil pesos estᬠ
bamos del otro lado. 

Yo, Redentor mio t por mi tenacidad en 
querer gozar de la gerarquia de Secretario 
de Estado y cobrar la mesada correspon¬ 
diente á tan alto puesto, he dificultado la 
entrada de hombres; mas cristianos que y ó—■ 
políticamente hablando—en los Ministerios 
acéfalos, y entended, Señor, que entre estos 
incluyo el que yo ocupaba, porque mí cabeza 
y nada vienen á ser la misma cosa, 

¡Apiadaos de mi. Señor, y perdonad mis 
deudas asi como nosotros perdonamos á 
nuestros acreedores, y no me dejes caer en 
la tentación, etc,, etc.» 


“Santa Madona e suo figlio. lo sono peca- 
tore cume abastechedor de víveres á la Po- 
líchia. Per la mía causa ó lu poroto duro cu¬ 
me cuímillo de chanchos, que habida cómpra¬ 
te, tufi i guardia ehíviles sono angur ríen tos 
é ñacucho cume lapiceras. 

ío, Signara, lu hago per embolsares prata 
per mandarme mudar pronto á N apoli cun 
mi a moglie* Fá que il tuo figíio conserve la 
vita de lu gallego e gringo que mangían en 
la mía grandi puchera, fino á que Decía lus 
cobres que bisogno.» 

“Hamantísimo Gesús. El mas peKador 
de los Híspetores de Histruzion Púvlica, bie- 
ne á Postrarse ha tus pies, harrepentido de 
sus Kulpas hortOgí áficas. 

El demonio en fijura de gramática, á ispl- 
rado todos mis aztos desde que hestoi en 
eso de la pedagogía y ni el sanio temor de 
dios a serbido de freno ha mi eonduta, ni las 
denuncias de la Prensa an podido llevar ha 
mi hespiritu hestrabiado la lus de la rasan. 

Havusando de tu vondaz infinita, dia á di a 
estube ofendiendo ala preciosa lengua que te 
diñaste dar al señor de Zerbantés, ese que 
compuso el quijote. 

Mi pluma impura á barrajado sovre mi 
conzienzia tal cumulo de oches híadevída- 
mente trasacias, é h Movidamente homitidas, 
que ciento que se me haplasta vajo el $ de 
ellas. 


© Biblioteca Nacional de España 


Kompadezéte, Señor, de Mí y dame las 
fuerzas y tupé necesarios para segir al frente 
de la hístrucion sin nuebos peKados que esi- 
jan otra hez mi renuncia. Hago boto de no 
bol ver ha escribir nada en lo suzesibo. Cuan¬ 
do nesezite acerlo preferiré diztar al portero.» 

Gracias á que Dios está muerto en los 
dias que van á contarle estas cosas tales pe¬ 
cadores y no se entera de nada, que sí estu¬ 
viera vivo, era capaz de lomar de nuevo la 
forma de hombre por el gusto de echarles á 
palos de la iglesia, como lo hizo con ios 
mercaderes. 

Porque para pecados de cierta clase todos 
los purgatorios son una bicoca. 

A ellos debemos la pasión perpetua en que 
vivimos, y por cierto que tiene muchos pun¬ 
tos de semejanza con la que sufrió Jesu¬ 
cristo. Lo vamos á demostrar. 

A Jesús le azotaron los soldados de Pí¬ 
late s. A nosotros nos han azotado todo gé¬ 
nero de calamidades, desde la langosta hasta 
la i neón versión, sin contar los azotes de ver¬ 
dad que han sufrido algunos Infelices solda¬ 
dos por orden de sus respectivos pilotos. 

A Jesús te juzgaron los escribas. A noso¬ 
tros nos han juzgado los escribanos, con la 
ayuda de los procuradores, por si era poco. 

A Jesús le llevaron de Heredes á Pilatos. A 
nosotros nos llevaron de Tajes á Her..,,obes. 

A Jesús le negaron tres veces antes de can¬ 
tar el Gallo. A nosotros en menos que canta 
un gallo nos niegan hasta el derecho de votar* 

A Jesús le hicieron caer siete veces con el 
peso de la cruz* A nosotros nos han hecho 
caer una, que vale por siete, con el peso mo¬ 
neda nacional* 

A Jesús le dieron á beber hiel y vinagre. 
A nosotros nos están haciendo beber todo 
género de bebidas adulteradas, sin perjuicio 
del agua corriente que tiene sus temporaditas 
de lodo virgen. 

A Jesús le ejecutaron los judíos. A noso¬ 
tros nos ejecutaron los usureros, que son tan 
judíos como aquellos, aunque con menos 
lanza y mas rédito . 

A Jesús le rifaron sus vestiduras. A no¬ 
sotros nos las remataron en la casa de empe¬ 
ño, en unión de algunas alhajas. 

A Jesús le clavaron en el Monte Calvario. 
A nosotros no nos clavaron en el Monte , pero 
nos clavó Monte...ro en la llanura. 

Renunciamos á buscar mas comparaciones 
porque con las hechas basta para demostrar 
que somos unos verdaderos cristos . 

Solo nos taita resucitar, algún día (¡que lo 
vemos muy difícil!) para seguir en todo !a 
suerte del Señor. 

m 

jp ■ 

Cerramos esta crónica con dos fraseciiias 
tomadas al correr de la oreja el dia de viernes 
santo. 

Dos guardias civiles de servido en el inte¬ 
rior de la Catedral: 

—Ché ¿qué representa aquel telón que hay 
en el fondo del altar? 

—A Jesús cenando con sus Apóstoles. 

—¿Y qué cenan? 

—Cordero* 

—¡Cómo se conoce que no comían por 
contratal 

En la calle: 

—¿Va usted á recorrer las estaciones? 

—Las tengo que recorrer todos los dias 
por obligación. 

—¿Por obligación? ¿Es V. miembro de al¬ 
guna cofradía? 

—No señor; soy revisador del Ferro-Carril 
Central 

Eustaquio Pelucer 






CARAS Y CARETAS 


295 


; ' Jí»* 1 

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S'- v ' '-.A', 


'" I '.c/ÍVA ‘ . Él 

J % * m \ ■ * ■ .■■ “ 

■ j^^' % - 


Declaración interesante 

Como dije á Jos Sectores, 

El coronel Momaíván 
Que es un bravo capitán 
Del j, u de Cazadores, 

Peieo con abnegación 
En Zama y Monte-Caseros 
Contra diez mil granaderos 
Del romano Napoleón. 

Se distinguía en e3 Quebracho 
Batallando con furor 
Contra el galo Gampoamor 
(Que entonces usaba gacho). 

Una guerra decidida 
Sostuvo en Ituzaíngó 
Con un cuerpo que partió 
De Ja tierra prometida. 

V en el sitio de Galicia 
Que en Salto á cabo llevó* 

Y para el cual desplegó 
Mucho valor y pericia 

Mostró al mundo en conclusión, 

Que es, militar tan bizarro, 

Digno de*.,, tirar de un carro 
En yuntá con un frisón. 

Alfredo V'arzi 


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I -A- -Avv/vH'M” S$ -’wT 

> pdfeíM ' i «Al' ty ' 

V.rti ' 4iif ; P y .QMí 

Semana Santa 


LUNES 


—Don Fulano está en casa? 

—Si señor. ¿Que quiere usted? 

—Dígale que está aquí el dependiente del sastre 
>' que traía la cuentecita pan ver sí.».* 

(Una voz dentro) —Di le que esta semana no es cosa 
de eso, que es semana de recogimiento y no de pa¬ 
gos; que estos dias no está uno para nada,.., 

— Ya lo oye usted. Mejor será que se venga us¬ 
ted por la Pascua.*. * 

—Sí, ó por la Trinidad! Que usted lo pase bien. 
MARTES 

—Cuidadito con que me vaya usted á poner nada 
de carne estos dias, Pepa. 

—Está bien, señora, 

,—Nosotros tenemos bula; la compramos todos los 
años, pero eso no quita, 

— Está bien, señora, 

—Conque ya lo sabe usted. Un potage; un poco 
de brótela á la mayonesa; para frito lo que haya, 
pejerreyes, bagres ó pampanitos* sí están buenos; 
unas croquetas de bacalao; una corbinita al gratiu .,,. 

—¿Con trufas? 

—No. jLas trufas son carne! 

— ¡Quia, señora! 

—¿No? ¡Pues con trufas! Luego un poco de dul¬ 
ce üe leche, budín t un poco de queso, un poco de 
fruta,.;, 

(El marido) —Y media libra do magnesia calcinada 
por cabeza, para que Dios nas saque con bien de 
es tos ayunos. Amen. 

MIERCOLES 

—¿Conque no ha venido la modista? 

— Todavía no. 

—Luego quieren que una no estrile y se deses¬ 
pere y se ponga nerviosa y,.,, 

— Hija, ten paciencia, 

—i Qué paciencia, ni qué diablos! Como vosotros 
Jos hombres estáis aviados con la levita negra y el 
Pantalón negro y la galera de felpa,*., ¡Pero una 
'■ — una, que tiene que atender á tanto detalle, á 
Qnta pequeñez! El vestido de seda negro,.. ¿Voy 
a ir yp vestido negro? ¿Voy á llevar el del ano 
pasador ¿Voy á ponerme en ridículo? ¿Para que 
cr f an fl. 116 no una buena cristiana y no se viste 
C0!í . 10 ^ 0i manc ^ 

j ’~7^ 1 l ?Í er > no manda que se lleven carabanas 
de brillantes. 

Pero todo el mundo las lleva. 


—Ni que cada año os hagais un traje nuevo* 

— La moda varía,,.* 

— Pero estos días debe dejarse á un lado la moda, 
la vecindad- ¡Está Dios muerto! 

— ¡Pues por lo mismo! No lo ve,,,, 

—Pero puede resucitar de un momento á otro. 

JUEVES 

■ Papá. ¿Por qué llevan Jos soldados los fusiles al 
revés? 

— Porque está Dios muerto, 

—¿Y cuando no había fusiles que hacían? 

—No ponerlos al revés. 

—¿Y por qué enfundan los altares? 

— Por la misma razón que enfundan las guitarras y 
las mesas de billar, 

— ¿Y por qué no tocan las campanas? 

—Para que se oigan las matracas. 

—¿Y por qué no hay luces en las Iglesias? 

—Por economía. [Jesús, que muchacho tan pre¬ 
guntón!* . * 


—jHuy, que apreturas 1 
—Señores, no empujar. 


— ] A ver si le suelto á alguno un bife! 

—¡Pues váyase usted á otra iglesia! 

— ¡Pues no me dá lagaña! jNi que fuera esta la 
casa de usted! 

—¡Caballero, cuidadito con las manos, que soy una 
señora! 

¿Y quién dice que nó? 

—¡Eh! [Que me van ustedes á ahogar al niño! 

— Buena mujer ¿y por qué trae usted niños á estas 
cosas? 

— ¡Adiós, mi dinero! 

—¿Qué pasa? 

— ¡Que me han sacado el portamonedas del bolsillo! 
—¡Será algún devoto! 

—/Pucha/ [Y á mi me han quitado el reloj!*.. 

— ¡Abróchese usted! 

— ¡Si, á buena hora! ¿Por qué no me lo dijo antes? 
—¿Y usted por que nú me dijo que le iban á robar? 
—¡Y á esto le llaman Semana Santa! 

VIERNES 

—¡Mira, Juan, mira i la de Domínguez! 

—¡Ah, si! 

— [Jesús! ¡Que vestido lleva! Aquello ya no es luto; 
el color de ala de mosca no ha sido luto nunca. 

— ¡Quia, no! 

— ¡Mira, Juan, mira! ¡La de García! ¡Qué descola¬ 
da vá! ¡Pero esa mujer cree que va á meterse en el 
agua! 

—¡Es verdad! 

—Lo que es algunas no miran la semana en que 
están, 

—¡Es verdad! 

■—¡Mira, Juan mira allí! No, mas allá; en aquel bal¬ 
cón, encima del sastre; es decir, encima de la sas¬ 
trería.... 

—]Ya, si! 

— La del profesor de piano. *, ¿no la ves? 

¡Qué adefesio! ¡qué mamarracho! ¡qué bullones! 
¡qué prendidos! 

—¡Sí sí! 

—Y á esa mujer, ¿no le dá vergüenza salir á la 
calle en un dia como hoy? 

—¡No* no! 

SABADO 

—¡Ya tocan las campanas! 

— ¡Tornal Porque ya ha resucitado. 

—Pues otros anos resucitaba mas tarde. 

^Trae la escopeta, que voy á cargarla, 

—¡No, hombre! ¿No sabes que han prohibido cele- 
brar la resurrección con tiros? 

— ¡Si es por si viene el casero, zonza! 

i 

■ 

—Ché ¡yo estoy deshecho! 

— La Semana Santa rinde á cualquiera. 

— ¡Y la farra que armamos ayerlqDesdo ía Matriz 
hasta I a Iglesia del Cordon no dejamos una estación 
por visitar! 

— ¡Pues ya hay pulperías en ese trayecto! 

*—¡Algunas! Asi es que llegamos al Cordon hechos 
unos Ecce-homos . Antonio se cayó encima de un caje¬ 
tilla y vá el cajetilla y le larga un palo, y vá Antonio y 
pela el cuchillo, pero como no se podía tener*., ¡Cómo 
si no! Pancho llamaba á los guardias, Antonio se 
descalabró el mate al caerse, y echaba sangre ., ¡digo 
si la echaba, como un borrego! «¡Al Hospital!* decía 
uno. «¡A la cafúah decía otro. Pues allí hemos dor¬ 
mido 

—¡Eso no es divertirse! 

— ¡Quita, hombre! ¡Un día es un día! 

—Pero no son días de eso. En Semana Santa no 
se deben agarrar peludos. 

—¡El que es de ley los toma siempre que puede! 

* * 

Luego este es un país eminentemente religioso, 

M. M. 


Sara KJ 

¿w f ■■ h W 



Una distinguida cronista de modas, la señora Joa¬ 
quina Batmaseda, nos dá cuenta de haber asistido al 
casamiento de una dama perteneciente á la aristocra¬ 
cia madrileña, ceremonia á que concurrió la creme de 
la corte y por consiguiente la última palabra en mate¬ 
ria de lujo. 

En casi todos los trajes de las concurrentes^_dice_ 

dominaba el paño y el cachemir riquísimo, porque co¬ 
mo la ceremonia se efectuó en la iglesia, tenían los 
trajes marcado carácter de calle. No obstante, hubo 
algunos muy ricos de terciopelo, pero aun estos te¬ 
man algún detalle de paño. 

El traje de la condesa de M*... era de terciopelo 
verde diva, con media cola, todo el vuelo de la laida 
plegado detrás y cubriéndola por delante un delantal 
de paño de igual color, sin ningún drapeado, un po¬ 
quito más corto que la otra falda y conado por abajo 
en almenas bordadas de seda y oro, por entre las cua¬ 
les se veía el terciopelo de la primera falda: el cuerpo 
alte con mangas largas era de terciopelo, y un justillo 
de paño con pequeña aldeta y repitiendo las almenas 
bordadas en sus bordes inferior y superior, completaba 
tan distinguido atavio. 


La 



marquesa de 
lucía un vosti- 


B,__ 

do de paño rosa sal 
mqn, princesa por de 
Irás y adornada ia 
falda por delante de 
ancha tira de tercio 
pelo verde, recorta¬ 
da en picos por arri¬ 
ba, agudos y desigua¬ 
les ; los delanteros 
del cuerpo, plegados 
á grandes tablas, se 
aprisionaban con el 
justillo , que parece 
obligado por el mo¬ 
mento y salía del 
cosUdilio terminado 
en picos por arriba y 
por abajo, como el 
cuello Médicis, y 
hombreras de tercio¬ 
pelo también , que 
caían sobre unas man¬ 
gas de paño, drapea- 
oas y bordadas de 
flores de terciopelo, 
con ancho puño del 
mismo* 

A ia cabeza, capo¬ 
ta sin bridas, de las 
mismas telas que el 
vestido, y con grupo 
de plumas verdes* 
vi ó entre los tra¬ 
jes de cachemir uno 
de color gris adorna¬ 
do de galones borda 
dos de acero, con cuerpo abierto sobre camiseta ro¬ 
sa, y formando larga aldeta al rededor del talle, an¬ 
cho fleco de seda y acero. 

Llamó igualmente la atención de la referida escri¬ 
tora un vestido redingot, de seda rayada dalia y jun¬ 
quillo, raya menuda, cruzados los delanteros en el 
talle y abiertos del pecho y falda, sobre plastones de 



^iidlLyi 

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© Biblioteca Nacional de España 






El guardia civil antes de comer por 
contrata. 


f El guardia civil después de comer 
por contrata. 


© Biblioteca Nacional de España 




















CARAS Y CARETAS 


298 


paño blanco, bordado de seda malva y oro, sirviendo 
de adorno ai descote un cuello Medieis de terciopelo 
malva que se perdía en id cruzado del talle. 

Voy á describiros el traje que presenta la viñeta de 
esta crónica. 

Es un vestido para paseo, de paño ge raneo y hechu¬ 
ra princesa por detrás, con dos tablas interiores desde 
el talle, completándose con un delantero de terciopelo 
verde, que sujeta eí delantero derecho, drapeado de 
seda de) mismo color, y del cual se continua el de- 
latital, Terminado por fleco del mismo tono, porque la 
distinción del vestido consistirá en que las tros telas 
que le componen sean de igual color: mangas de paño 
y sombrero de terciopelo verde con plumas 

Maoame Pqusson 



( ELEGÍA) 


La muerte con guadaña destructora, 
sin respetar la cosa más querida, 
ejerce su misión a solad ora. 

Todo tiene su fin en esta vida; 
á su mirada nada se le esconde, 
y la dicha mayor, verás perdida. 

Al mendigo, de igual modo que al conde, 
no respeta ni bienes, ni pobreza. 

;A dónde huir de su poder, á dónde? 

Brota la llor, conjunto de belleza, 
con su fragancia suave y exquisita, 
y sus vivos colores, y aún no empieza, 

cuando d soplo dd tiempo la marchita 
Tiempo cruel, también has marchitado 
á mi gata inocente»,., ¡pobrecital 

¡Cuántas veces corrió sobre el terrado, 
en busca de emociones amorosas, 
acudiendo á la cita de su amado! 

Y en las noches de Julio silenciosas 
paseaba, aun estando bajo erro, 
para lucir sus formas caprichosas. 

¿Te acuerdas de aquel gato [del pulpero 
que te daba 3 diario serenatas, 
de cuyo ruido ni acordarme quiero? 

Pues estiró por ti las cuatro patas; 
no pediendo aguantar tan larga ausencia 
se suicidó de un atracón de ratas. 

[Ay de m¡, si agotada mi paciencia, 
se liega á interponer en mi camino 
el grito acusador de la conciencia! 

y No fui yOj viví Dios, faé mi destino! 

Pero si vienes i turbar mi vida 

tendré que hacer lo mismo que el minino» 

Un puntapié te di, gata querida; 
desde aquel punto una sospecha odiosa 
va siempre dentro de mi ser metida. 

Él fue, tal vez, la causa misteriosa 
que tanta juventud en un momento, 
hundió por siempre en repugnante fosa. 

Me alegro mucho. Sirva de escarmiento. 
¡Oh gatos! Aprended con la experiencia; 
al que vuelva á mayar en mi presencia 
¡le doy un puntapié que le reviento! 

E . del Val 



Sin comer 


(artículo dedicado a la guardia civil) 

Estamos en el siglo del progreso» Poco á poco ván 
cumpliéndose todos Jos deseos y hasta lo que podían 
considerarse delirios de la humanidad. Bienestar, 
comodidad, lujo, y cuanto puede satisfacernos, con¬ 
seguido á poca costa, y con poca plata, casi de balde. 
La industria provee con largueza a todas las necesi¬ 


dades.—Viajas rápidos; casi á lo relámpago, hechos 
en pocas horas y a gusto del consumidor, en carreta, 
diligencia, vía férrea (en nuestro país es por donde 
so camina mas despacio) por buque de vapor, en glo¬ 
bo, por tierra, por el aire, por encima o debajo del 
agua. 

Pero lodo esto es poco, y ya vislumbram is l,i es¬ 
peranza de realizar el sueño dorado de los hombres, 
el de vivir sin comer. 

Sueci ayunando y Mussinelli y Pesco haciendo ayu¬ 
nar, nos dán d ejemplo y nos enseñan la posibilidad 
de conseguir objeto tan deseado. 

Y vean ustedes lo que son [as cosas; bien mirado, 
h invención tiene muy poca gracia, porque si es ver¬ 
dad que eso de no comer es cómodo y barato, tam¬ 
bién lo es que en cambio se pierde uno de los goces 
mas placenteros de 3a vida, el do halagar al gusto. 

Porque si ustedes piensan unpoco,esode renunciar 
ni tufillo delicioso de l.i cocina, á ese suave aroma de 
los platos .bien guisados, que parecen excitar á la 
sensibilidad del paladar y nos ponen en arrobador 
éxtasis de espera, la nariz abierta, Ja boca llena de 
agua, el estómago impaciente y todo nuestro ser co¬ 
mo pendiente de algo que le halaga y le desespera á 
ia vez, es realmente triste, que ai fin y al cabo no son 
tan grandes Jas alegrías del mundo, para que sea fácil 
renunciará una sola por tonta que parezca, 

Asi es, que reflexionando sobre estos particulares, 
he llegado a deducir que en nombre de la ciencia y 
de la humanidad, he de declarar guerra implacable i 
todo ayunador ó productor de ayunadores, y a todo 
inventor de negaciones que, como e! no comer, privan 
al hombre de un goce cierto y positivo. 

¡Ah! estos hombres del ayuno han nacido en bue¬ 
nos tiempos; si esas experiencias las hubieran ejecu¬ 
tado en d de los antiguos progresistas, aquellos pa¬ 
cientes ciudadanos, que todo lo componían comiendo, 
y que entre magra y trago arreglaban las países y nos 
prometían la bienandanza eterna, es seguro que á 
estas horas hubieran sucumbido victimas de Jas iras 
liberales-gastronómicas de aquellos patriotas. 

Pero ahora recuerdo que el progreso todo lo vence 
y que SuccI Tanner, y otros se salvarían; si, se salva¬ 
rían» porque hemos adelantado más y el problema 
puede resolverse en todos fos términos posibles. 

Hay hombres que viven sin comer. Hay otros que 
viven comiendo. Pues necesitamos resolver el si¬ 
guiente problema: La humanidad pudra vivir sin comer , 
pero todos aquellos que deseen satisfacer el sentido del gus¬ 
to ^ podrin comer sin alimentarse, ¿Les parece á ustedes 
difícil la resolución? 

Pues á pesar de que !o parece, todos los dias están 
ustedes haciendo la experiencia. 

Porque ustedes creerán que todo Jo que engullen 
es comida, y aquí está la solución» 

Por ahí se venden una serie de cosas comestibles 
con Título de alimenticias, que no lo son; panuque no 
es pan, vino que no es vino, sal, pimentón, vinagre 
que no son tales cosas, chocolate que no tiene nin¬ 
guna de esas porquerías de cacao, azúcar y canela, 
dulces, pasteles, licores, etc. que no tienen de aque¬ 
llos mas que la forma y na da más, y claro es, cuando 
se comen estas cosas, no se come; lo más que se 
consigue, en atgun caso envenenarse. 

Entre los alcoholes industriales, la fuschina, las 
harinas minerales y fósiles, la sacarina y algunos otros 
ingredientes, se puede preparar una comida sabrosa 
y delicada, capaz de satisfacer y engañar al mas exi- 
genie 

De estas cosas unas son peligrosas y otras tienen la 
propiedad de entrar y salir de nuestro cuerpo sin que 
sirvan para maldita de Dios la cosa en loque afecta 
á ia nutrición. 

Hoy se hacen dulces exquisitos de sacarina, que 
pasan y se expelen, sin que hagan mas que endulzar 
eí paladar; se hace pan con harina mineral que sirve 
cuando mas para empedrar el estómago, y se fabrican 
unas musitas con esta harina, sacarina y rase-lina, que 
son capaces de salir enteras por las diferentes secre¬ 
ciones de nuestro cuerpo; con lo cual, si no alimentan, 
en cambio pueden reproducir el milagro de los panes 
y los peces, con solo recoger de ciertos puntos sus 
componentes y volverlos i reconstruir. 

No está lejano el di a en que el ideal de nuestro 
problema se cumpla; no necesitaremos comer, pero 
cuando nos ocurra solazarnos y alegrar nuestro pala¬ 
dar, nos dirigiremos i un establecimiento del porve¬ 
nir, en cuya puerta se ostentará este rótulo: Despacho 
de comidas y bebidas negativas, y en los escaparates arre¬ 
glados con primory lujo exquisitos, una agrupación de 
botellas, pasteles, dulces, conservas, embutidos y mil 
otras zarandajas, adornadas con estos títulos: Licor del 
ideal, Vino inútil t Salchichón deí desengaño , Pasteles de la 
ilusión. Pan negativo; y allá, en un rinconcito, el si¬ 
guiente reclamo: Aviso importante» Sc compran resi~ 
duós. Se fabrican con elfos ¡os mismos productos. Baratura 
y prontitud. 

Ya ven ustedes que estamos abocados á uria gran 
revolución. No necesitaremos entendernos con la co¬ 
cinera, nada de garbanzos, ni porotos, ni arroz, ni 
papas, ni carne, ni carbón, ni nada; el aire y una pe¬ 
queña cantidad de un licor anti-alimenticio, bastaran 


á nuestras necesidades, y, cuando queramos dar al¬ 
guna expansión á 3a familia, a! establecimiento á esco¬ 
ger, con el propósito, por supuesto, de utilizar des¬ 
pués los desperdicios como personas ordenadas y eco¬ 
nómicas. 

Si aue es verdad que esto último ha de dar origen 
á muchas incomodidades. Ya estamos viendo al padre 
de familia cuidadoso, gritarle á la sirvienta:*—Fulana, 
cuidado con esos niños, no vayan á soltaren la calle fos 
desperdicios regenerabas dé banquete de hoy—y á la sir¬ 
vienta seguir pacientemente á ios muchachos, con tos 
utensilios necesarios á Ja consecución del fin pro¬ 
puesto, 

Y no continuemos mas, parque bien pensado las 
consecuencias familiares, políticas, sociales y econó¬ 
micas de Ja gran transformación que anunciamos, en¬ 
tendemos que han de volver at mundo al revés, y 
tanto, que casi estamos por asegurar que estas inno¬ 
vaciones comenzarán por marear i a cabeza de los pri¬ 
meros innovadores. 

Casi, casi, tenemos Sa clave del problema, ¿Quieren 
ustedes creerme? Pues no intenten la experiencia; 
porque ¿no podría suceder que los ayunadores para¬ 
sen en el manicomio, y los comedores de nuestros 
productos negativos en eí cementerio: 

Dr. Omer Zio 



d '' < 


1 mZ4 


¡El campo! 



Lejos del mundano ruido, 
como Fray Luis de León 
cantó con estro sentido, 

¡qué bien devuelve el olvido 
la paz á mi corazónI 

Sin penas ni sinsabores, 
gustando dulces placeres, 
se espande el alma entre flores, 
libre de amigos traidores 
y de engañosas mujeres. 

Jugando en el bosque umbrío 
cantan las aves á coro» 
canta d viento, cania el río, 
y responde el mar b r avío 
con su oleaje sonoro. 

Himno inmenso é impotente 
que eleva al Sér Inmortal 
cuanto vive y cuanto siente, 
y del que dice la gente 
que es música celestial. 

No se oye un ruido mundano; 
están, cual dijo Sillo, 

{un poeta, mi paisano), 
solo el monte, soto el llano, 
solo el mar y solo yo» 

¡Qué grata melancolía! 

¡Qué dulce tranquilidad! 

¡Con qué gusto pasarla 
mi vida en la soledad...,, 
si tuviese compañía! 

Todo seduce y encanta 
lejos del mundo traidor; 
el cuerpo vil se ajiganta, 
y contrita se levanta 
el alma hasta el Creador. 

Y ahuyentan a los dolores, 
del campo las tintas suaves, 
del limpio sol Jos fulgores, 
el perfume de las flores 

y el cántico de las aves. 

jCual crece mi poderío! 

¡Con qué placer tan profundo 
noto que aumenta mí briol 
¡Parece que todo es mió, 
porque estoy solo en el mundo! 

Y alegre, fuera de mi, 
y llena el alma de amor, 

Exclamo con frenesí: 

S ié bien se estaña aquí 
iciese menos calor! 

La sed me acosa y me apura, 
pero hay agua en torno mío 
que el no mí bien procura, 
beberé en su linfa pura..., 

¡Jesús, que sucio va el río! 

¡No hay otra! Me quedaré 
con la sed y sofocado..,. 

[Es mucha lástima que 
no se encuentre un mal café 
donde tomar un helado! 

Falta, aquí algo ciertamente 
para Ja felicidad 
[Con cafés y mucha gente, 
serla el campo excelente 
y hermosa la soledad! 

E» Sierra 


4 


© Biblioteca Nacional de España 



CARAS Y CARETAS 


299 



Pura fantasía 


Las doce de la noche daban en la iglesia Matriz, 

Jamás espectáculo igual se presentó á mi vista. 

Una casa perdida en la soledad de! campo. 

Espesa enramada cubriendo su fachada. Hilos de 
plata resbalando por reducido arroyueio, ES golpeteo 
acompasado de hermosa cascada, cuyas aguas besan 
los cimientos de artística gruta. El astro de la noche 
sonriendo en lo alto. Preciosa enredadera guarne¬ 
ciendo gótica ventana. 

Ella en la reja sentada, y a! pié de la reja yó, 
envuelto en la enramada, 

—Vosotros los poetas, guardáis en vuestra alma 
los misterios del amor. 

(Esta es ella. Oigamos á él): 

—Vosotras, hadas de nuestros ensueños, sois e! 
amor, 

—En vuestra fantasía fundís e! ardor de vuestra 
alma, 

—Vosotras sois el alma de nuestra fantasía. Sin 
vosotras, Ja existencia nos seria imposible. Sois el 
rayo que abrasa nuestro pecho. Sois la llama que ar¬ 
de en nuestro corazón. Sois la inspiración que alien¬ 
ta en nuestra mente Sois la antorcha que ilumina 
nuestro camino. Sois el taro que arranca gritos de 
extremecedora alegría á nuestro espíritu. Sois el ti¬ 
món que guía nuestra frágil barquilla. Sois el com¬ 
plemento de nuestro ser. Sois la ilusión única de 
nuestros sentidos Sois el dique demuestras desdi¬ 
chas, Sois el bálsamo de consuelo. Sois la esencia 
de nuestra ventura. Sois.,, Pero [qué he de decirte 
yol..,, ¿No lo estás viendo? Con tu amor vivo. Sin 
él, me moriría. Díme que no me amas y verás sacu¬ 
dirse mis nervios; palidecer mi rostro. Sentirás e! 
frió de la muerte, si me palpas. 

Pero si repites que me amas, ¡ohl entonces; los 
rayos de luz, de vida, acudirán a mi; y mis labios 
abiertos ante tu hermosura, te adorarán, te bende¬ 
cirán/ 

—Repítemelo otra vez. Quiero escucharlo siem¬ 
pre. Quiero que siempre me digas que vives para 
amarme. Que no me olvidas Que piensas en mi, 

—¿Ves ese resplandor opaco, que Dios nos envía 
para iluminar tu frente y para presentarme tu her¬ 
mosura? Por esa luz, constante astro de nuestras en¬ 
trevistas, te lo juro. ;Ves esta enramada, que me de¬ 
fiende de Eas miradas del curioso? Por ella te lo juro, 
¿Ves ese arroyuelo, que humilde besa las arenas que 
tú pisaste? Por éí lo juro, ¿Ves esa inmensidad ce¬ 
leste que se extiende salpicada de botones brillan" 
tes? Por ella te lo juro. ¿Ves aquella cruz, que sobre 
el campanario se alza, como acercándose al cíelo? 
Por ella, yo te So ¡uro. ¡Ay! ¡aaayl grité con todas mis 
fuerzas al llegar á este punto, y en el instante en 
que delirante de amor, me acercaba á los hierros de 
su ventana para sellar en su frente con mis labios mi 
juramento. 

Con tal violencia me aproximé que, tomando por 
reja la cabecera de mi cama, me di tan fuerte golpe 
que me desperté. 

Había siao un sueñQ. 

López de Arrojo 



Buen remedio 


—Sabes que al África ful, 

—Cuéntame qué tal te ha ido. 

—Escucha lo sucedido 
y dame un consejo. 

—Di. 

—De una mora rica y bella 
por completo me chiflé. 

Y por desgracia, logré 
poderme casar con ella. 

Me creía cí más feliz 
entre todos los felices 
pero luego* *,* 

—¿Qué me dices? 

¿Se murió? 

—Hubo mi desliz 


que nos dió por resultado 
separarnos. Se murió 
como mora ? destiñó 
y quedó mi honor manchado, 

—Debes volver á casar 
con otra mora, 

—Un remedio 
para mi mal y un buen medio 
de quererte gunsear. 

—No comprendo qué te irrita, 
te fastidia y te encocora, 
pues ¡a mancha de la mora 
con otra mora se quita. 

Manuel G. Ardura 



Lo producido en el departamento de Rocha con los 
nuevos impuestos sobre las industrias, ha ascendido 
hasta la fecha á la suma de treinta y seis centésimas. 

Ya ven ustedes si es posible, por poca que sea la 
moralidad con que se administren [as rentas públicas, 
que podamos en breve pagar todas nuestras deudas y 
ver al país en el mas alto grado de prosperidad eco¬ 
nómica. 

¡A trabajar en paz.... por la recaudación de im¬ 
puestos! 

h * 

¿Por qué—dirá algún lectory 
no se habrá encontrado quien 
descontase ni un vintén 
en la semana anterior? 

— Pues no se han hecho descuentos 
porque todos los judíos 
estacan, lectores mios, 
guardando los monumentos. 


sus cigarrillos de papel, con una reproducción foto¬ 
gráfica de cada uno de los retratos-caricaturas que 
nomos publicado en nuestro semanario. 

A cada atado acompaña una pequeña fotografía, 
admirablemente hecha, dado el tamaño en que se han 
reproducido los dibujos. 

Esta novedad—que agradecemos por el honor que 
importa para nuestros grabados—unida á la calidad 
excelente del tabaco con que están elaborados los ci¬ 
garrillos, prometen colocar entre las mas conocidas la 
marca Los veinte orientales. 

■ 

Dió Julio Plasma el tendero 
de la ciudad de La Plata, 
la mano de su hija Cata 
á Juan Lino el cerrajero; 
mas le fué adverso el destino 
porque la infeliz esposa, 
cargó con Ja firma odiosa 

de Cata Plasma de Lino , 

* 

De una revista comercial: 

^El mes pasado, es el mes en que mas operacio¬ 
nes se han hecho en cueros,)» 

¡Caramba! ¿Que operaciones se habrán podido ha¬ 
cer en ese traja tan primitivo? 

Pensamiento de un escepdco: 

— Después de haber creado la pulga, la chínche, 
el mosquito, etc. Jeová pensó en la manera de ali¬ 
mentar esos insectos. Meditó y se dió una palmada 
en la frente, exclamando: ¡Eureka! y formó al hombre. 

Encima de haberse apropiado la Junta de algunos 
terrenos que don Adolfo del Campo posee en el Pra¬ 
do—según documentos publicados por dicho señor— 
le llama intruso de esas propiedades por boca de un 
Juez de Paz, 

¡Nada, señor don Adolfo! Cualquier dia le amojona 
la Junta el apellido y le deja con el nombre á secas. 

Pocos hombres habrá tan finos y considerados co¬ 
mo don Emeterio, 

Ayer recibió un aviso del administrador de nues¬ 
tro periódico, manifestándole que su suscripción tri¬ 
mestral había expirado., *. 

Y don Emeteno se puso de luto inmediatamente. 

Matemáticas infantiles, Vístema Froebel, 

—Niño, si tu madre fe dá dos masitas y yo otras 
dos, cuántas másiías tienes? 

—Las suficientes. 

Rótulo de una tienda recientemente establecida 
en ía calle 18 de Julio. 

&Se acen bastidos para niños de hanbos sesos, con 
prontítuz y varatura.» 

¡Como progresa la ortografía chucarrera! 



De un colega: 

«Parece que el Ministro de Gobierno está intere¬ 
sado en cortar el abuso de que están siendo víctima 
los guardias policiales, con el abastecimiento de vi- 
veres por contrata que no ha sido sacada á propuesta. 

Desearemos que se haga carne la idea del General 
Pérez.* 

Y los guardias desearán que después de hecha carne 
la ¡dea del señor Ministro, se la echen en U olla, 

i 

* ■ 

Tienes dos lunarcitos 
en la garganta, 
uno junto a los labios, 
y otro en la barba. 

Ésto es muy grave, 

¿como amar á quien tiene 
tantos lunares? 

fl 

• m 

E! buen Ruperto, recien casado, y que ha sido 
un farrista incorregible antes del matrimonio, no 
pareció por su casa en todo el dia dei Jueves Santo, 
y se presentó á las doce de la noche, muy pálido y 
muy triste. 

Su esposa le recibió irritada. 

—¿Que es eso! ¡Infame! ¡Un dia^ como hoy, em¬ 
pleado malamente, y faltando á tus deberes! 

¡Al contrarío, esposa mía! No he venido porque 
tu presencia mé produce un placer indecible, y no 
está bien que el hombre se entregue á la alegría 
mientras Jesús está padeciendo por nosotros* 

* 

* * 

Los señores Domingo Tusé y Compañía han tenido 
la original idea de obsequiar á los consumidores de 


Bu e ?i ¿csideae— Pa Imira, 

¿Y usted, con esas ideas 
escribe cosas tan feasí 
i Hombre, parece mentira! 
Hormiguillo^ San José- 
Averiguar es sencillo, 
por lo que escrito se vé r 
en sus versos, Hormiguillo 
que está flojo aJgua tornillo 
en la cabeza de usté* 

J. TL—Paysandü. 

No ñay en toda lá comarca 
(con ser tanto i o que abarca) 
otro mas zonzo que tú . 
EvnaJtor—San Fructuoso* 

Eso que usted me ha mandado, 
no está mal versificado, 
pero es muy poco gracioso. 
Píflartfía—-Santa Rosa— 

Su poesía amorosa 
ha probado, Picardía, 
que trata á la poesía 
de una manera alevosa. 

P. C, Cuco, Biaho feo 
Goyo, A.lt. Tragt-hiífo 
R, H. t Tlp, Tartufo, 

(todos de Montevideo). 

Para no hacer distinciones 
decirles k todos quiero, 
que del último al primero 
son ustedes muy melones. 

(Ni eí Divino Redentor 
sufrió al tiempo de morir 
lo que á mi me hace Étilrír 
tanto colaborador). 


ESPECTÁCULOS PAEAEOY 

Teatro Sol is—Compañía Dramática Italiana—La traje- 
día en 4 actos OI 1 ELLO. 

Teatro Sen Felipe—Compañía de Zarzuela sdria y ci>- 
mica—La zarzuela en S notos y 5 cuadros EL MILAGRO 
m LA VIRGEN, 

Nuevo Poiíteema—compañía Ecuestre, Gimnástica y de 
dramas criollos—Por Ja 20 vez el drama nacional en 2 
actot y 1U cuadro* JUAN MOREIRA. 


© Biblioteca Nacional de España 






Sala 


'„£*«» Sí ®”' 


Mae$ 


3ARANDÍ 347 


Hace cal zade á, medida. 
ú. unos precios muy baratos, 
y es la casa preferida» 
por ser la mejor surtida 
en botines y zapatos. 


Para hacer un buen regalo 
véle d Sleura sin dudar, 
porque Sienra, en su Bazar, 
nunca tuvo nada malo. 


Su martillo ha demostrado 
que» de todos los que bay, 
es el mas afortunado, 

{ mes con él ha rematado 
a mitad del Uruguay. 


Si te dice un bebedor 
que en la casa de Orejuela 
no existe el vino mejor, 
le puedes decir, lector, 
oue se jo cuente á su abuela 


Peluquería 

U 18 ÜK julio Ni:M. 5 
Nadie á pelar le aventaja» 
y afeitando es tan artista» 
que al filo de su navaja 
no hay peló que se resista. 


Zabida 154- 

Llevó el martillo á Mae so» 
en campaña provechosa 
y no les digo otra cosa» 
porque es bastante con eso, 


Rematador 

Xa e Al, a. NÚM. 130 y 135 

De bu martillo al influjo 
todo el Uruguay enteru 
tiene par poco dinero 
casa amueblada con lujo. 


Cámaras 133 

En esta casa se fía 
á todo bicho viviente» 
con un interés prudente. 
{Y prudente garantía). 


En este acreditado Esfablecimiento.se ejecutan con rapidez y esmero 
iodo genero de Trabajos de Tipografía y Litografía , como ser-Factu¬ 
ras, Tarjetas, Rótulos, Circulares. Acciones . Billetes de Banco, letras 
de Cambio, Cheques. Conformes.. Nlemoiandums , Piamos . Diplomas. 
Músicas etc etc. Especialidad en trabajos de cromo. 

Fe riodtc3E.ro He ros Ímpresionesdí Lüjojra bajos para pÍ Comercio y Adtnidisrracifl nes ñjblicas- - 


25 de Maya 370 

Pácteles y confitura 
y dulces de les mejores; 
en esta casa» señores, 
es todo vida y dulzura. 


Sarandl esquina Alzalbar • 

El crédito que disfruta} 


lo merece, sin disputa; 
pues esta casa, señores, 
tiene vinos superiores 
y platos d la minuta. 


5 pesos por suscricron 


IB de Julio bilí rn. 7 

Por mas que Jo crean guasa 
se tiene como muy cierto, 

g ue los vinos de esta casa 
acen revivir k un muerto. 


Desde lo princesa altiva 
á la que pesca en ruin barca 
tndo. este libro, lo abarca. 
¿Habrá quien no se suscriba 
por el precio que se marca! 


Mercedes (fi. o.) 

Centro para suscricion 
de diarios,—librería 


Treinta y Tres 216 

El que rije La Industrial 
es, como saben, señorea» 
el capitán General, 
de nuestros rematadores. 


taller de encuadernación, 

|y además papelería. 

ICasi un Laroxt&se en acción 


oficina: 18 de Julio 14S 




£?R 1 BAV 


ENDDZA 


■'¡ 25 da Maya y Treinta y Tras 

\ Mas de mil perdonas hay 
W que están en el Uruguay 
0B¡ viviendo como magnates, 
M con las rifas y remates 
$ de Mendoza Garibay, 


Buenos Aires frente á Sollt 

Nunca dfierir podrá 
con facilidad usté» 
sino toma del café 
que sirve el Tupí-Nambá. 


Dentistas Nerte-americano! 

CAMARAS 163 

Gracias á los especíalas 
estudios de Frince é Hiíl, 
pueden comer mas de mil 
con bus dientes naturales 


Asunción ( Aguaita ) 

Me comprometo á probar 
que mejo r que esta cerveza 
no la ha tomado Su Alteza, 
el Principe de sismar. 


© Biblioteca Nacional de España